Conoce la triste historia de Chucho, el oso andino que inspiró debate sobre derechos de animales

Conoce la triste historia de Chucho, el oso andino que inspiró debate sobre derechos de animales

Chucho es un oso andino que nació en la década de los 90 en la ciudad de Nariño, Colombia, bajo semicautiverio. Hasta los cuatro años vivió en la reserva La Planada, rodeado de árboles, y pudiendo estar a sus anchas en las más de 3,000 hectáreas de terreno.

Clarita es su hermana. A ambos los trasladaron a Manizales, específicamente a la reserva del Río Blanco. Los expertos del lugar querían que los hermanos comenzaran a aumentar la comunidad de osas en ese país, pero debido a su parentesco natural, el programa fracasó.

El cambio a Manizales no trajo nada bueno para Chucho

 

La vida de Chucho se vio empañada por la muerte de su hermana Clarita. Como sabemos, algunos animales pueden llegar a sentir soledad, cayendo en depresión; justo eso le ocurrió a Chucho.

Debido a su nuevo estado de ánimo, el oso ya no quería jugar ni realizar otra actividad física. Se volvió obeso y su salud comenzó a deteriorarse.

Y es que, no solo la muerte de su hermana contribuyó en aumentar la tristeza de Chucho. El trasfondo de todo esto es que, pese a que se encontraba en una reserva natural bastante amplia, Chucho se mantenía en un área pequeña cercada por una malla. Incluso, se dice que la malla tenía alambres de púas y protección con electricidad.

Ahora está en Barranquilla

Los veterinarios de Río Blanco decidieron donar al oso a un zoológico en Barranquilla. La suerte de Chucho no cambió para bien, pues, al tratarse de un zoo, allí sí se encuentra en total cautiverio. Lo único valioso para la simpática criatura es que en esa Fundación Zoológica y Botánica se encontraba una especie del sexo contrario.

Este cambio de hábitat sucedió en 2017, pero ya desde 2001, Chucho inspiró la creación de un plan de protección para osos. De hecho, su especie fue incluida en la lista de osos propensos a la extensión, esto, de la mano de la Unión Internacional de la Naturaleza. Siendo la caza la mayor amenaza para el oso andino.

Desde entonces, en Colombia se ha emprendido un caluroso debate sobre mantener activos los zoológicos o apoyar la moción de algunos legisladores y otras figuras de organizaciones pro-animales: pasar a los osos andinos, y otros animales, a un programa de semicautiverio. Todo con el fin, y es su argumento, de que puedan mantener su destreza y funciones instintivas intactas.

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